La importancia de las frutas en la alimentación de los niños

Alberto Arribas es licenciado en Nutrición Infantil y recomienda las frutas y verduras de estación, puesto que “están llenas de vitaminas, antioxidantes, minerales, agua y fibra, por eso es tan importante y beneficioso que los niños que están en plena etapa de crecimiento y desarrollo incluyan frutas y verduras en su alimentación diaria.

1- Incluir frutas y verduras en la mesa familiar

Se trata de obrar con el ejemplo, ya que los niños, muchas veces, imitan el comportamiento de sus padres.

2- Ofrecerlas a partir de los seis meses

Esto debido a que a partir de esa edad se inicia una etapa de descubrimiento de nuevos sabores y texturas. Entonces, cuanto más se retrase su consumo, mayor será el rechazo. “La exposición temprana a las frutas y verduras tiene efectos positivos a largo plazo”, indica Arribas.

3- Ser paciente e insistente hasta que les gusten

Los niños suelen rechazar instintivamente aquellos alimentos con los que no han tenido experiencia previa, por lo que se debe probar y repetir de 10 a 12 veces, para que acepten el sabor.

4- Con la comida se juega y se crea

Innovar a la hora de servir los platos se ha probado efectivo en niños. Esto es, armando formas, figuras, dibujos, y aprovechando los atractivos colores de las frutas y las verduras.

5- Activar la fantasía

Comparar las morfologías de los alimentos con dibujitos o personajes. Por ejemplo, el brócoli podría referirse a los árboles del bosque encantado, o la espinaca, al combustible de Popeye.

6- Cocinar juntos

El hecho de participar de la elaboración de los platos les brindará mayor motivación a la hora de probar el resultado final.

7- Arrancar el día con una fruta

El desayuno es la comida más importante del día, y una oportunidad ideal para romper con el ayuno nocturno con una fruta. Se recomienda añadir una porción de lácteos y un hidrato de carbono, como tostadas o pan.

8- No premiar el consumo de frutas y verduras

“Frases como ‘si te comés las verduras, te compro un alfajor’ le dan a las primeras un valor negativo. El mejor ejemplo de eso es el de Mafalda, a quien siempre para permitirle hacer las cosas que a ella le gustaban debía tomar la sopa, plato que odiaba”, explica Arribas.

Fuente: Clarín

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