Lila de las Heras: Colgó el guardapolvo en el perchero después de haber amado la medicina

Fue la primera mujer médica nacida en Las Flores que ejerció la profesión en nuestra ciudad. Se recibió primero de obstetra y luego, tras viajar todos los días de Lunes a Viernes en tren durante seis años, en 1974 obtuvo el título de médica en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Se jubiló hace dos meses y entre sus recuerdos se lleva la anécdota de una mujer que desde hace 17 años le realiza regalos por haber salvado la vida a su hija.

Por Flavio Iacomini

Ama a la ciudad donde nació. Por esta razón la Dra. Lila de las Heras con orgullo cuenta que ha sido la primera mujer de este pueblo que ejerció la medicina por casi cincuenta años.

Terminó la secundaria en la Escuela Normal y se fue a Capital Federal a estudiar la carrera de obstetricia. Luego de tres años de estudio se recibió en el año 1968.

Después, junto a un grupo de amigas y con el apoyo de quien fuera su marido,  decidió estudiar medicina, profesión que le valió un enorme esfuerzo para lograr ese objetivo.

Durante seis años consecutivos viajó todos los días en el tren de la seis de la mañana y regresaba por la misma vía por la noche tras  varias horas de cursada en la prestigiosa Universidad Nacional de Buenos Aires.

En 1974, ya se transformó en esa joven medica que contribuyó al nacimiento de tantos niños florenses cuando empezó a trabajar en el Hospital Las Flores, lugar donde ejerció la medicina por más de 37 años ( se había jubilado del nosocomio en 2012).

Entre la innumerable cantidad de anécdotas personales en un breve diálogo telefónico con el cronista de Contexto, le queda el recuerdo de aquellos viajes cotidianos de estudio en el tren llevando a Juampi su hijo desde bebe. “En Monte siempre le daba la mamadera porque hasta allí se mantenía con la temperatura para que el la tomara. Pero, un día, una amiga me regaló una mamadera térmica. El tren llegó a la estación de Monte y decido dársela allí como siempre. El grito del bebé me queda hasta hoy porque estaba muy caliente, por lo que tuve que ir rápidamente a enfriarla para que finalmente después pueda tomarla” .

Este es solo uno de los tantos episodios de su vida que fueron sucediendo en sus cuarenta y seis años de profesión bien vividos, con amor y con pasión por lo elegido.

La pelea más dura fue hace veintisiete años atrás cuando le diagnosticaron cáncer de mamas. “Recuerdo que al poco tiempo del diagnóstico y el tratamiento, como no quería dejarle un lio económico a mi familia, me fui al cementerio para averiguar por un nicho. La médica que me atendía me dijo no vas muy apurada”.

De aquella anécdota de más de veinte años atrás, Lila de las Heras salta a la del presente, un hecho que refleja de sobremanera el valor de la profesión que eligió que la acompañara durante gran parte de su vida.

Una mujer todos los años, desde hace diecisiete, le realiza un lindo regalo. En agradecimiento por haberle salvado la vida a su hija, no olvida a quien hoy también tiene incorporada dentro de sus afectos.

De allí, tal vez de estas historias valga el amor y la pasión por su profesión que supo acompañarla hasta mayo del 2020, un mes patrio donde decidió colgar su guardapolvo para solo dedicarse a las cosas de su vida y su familia.

Lila de las Heras, la primera mujer medica nacida en Las Flores. Fue maravilloso desde este lugar, haber podido honrarla.

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