Nada se sabe de los costos finales

Error o acierto, aún no se sabe el resultado, sobre la propuesta del gobierno Nacional de terminar con las cuotas de financiación para bienes,  que se habían extendido a lo largo y a lo ancho del país. Son muy pocos los Argentinos que no están en deuda con sus tarjetas de créditos,  porque al comprar en cuotas fijas todo era posible, cambiar la heladera, la bicicleta, el lavarropa y hasta llenar el carrito en el supermercado, entre otros.

Muchos paradigmas de pensamientos se cruzan  y como nadie regala nada, y mucho menos la financiación en un país inflacionario, lo que debe estar sucediendo es que los  comercios inflan los precios de contado y engañan a la gente diciéndole que le financian la compra sin cobrarle interés. Con un precio muy caro de contado, se cubren de las futuras pérdidas por la inflación y hacen que el consumidor pague el costo de endeudarse.

Esta suposición, además, estaba apoyada por el inciso c) del artículo 37 de la «Ley de Tarjetas de Crédito«, que obligaba a los comercios a cobrar el mismo precio de contado que financiado. O, al menos, eso se entendía.

Dada esta situación, no tuvieron mejor idea que cambiar la obligación y decirle a los comercios que ahora tenían que mostrar, sí o sí, precios diferenciados para compras a un pago o en cuotas.

El gobierno asumió que el precio de un bien se mantendría sin variantes en un plan de cuotas pero que al contado bajaría, digamos, entre un 15% y un 20%. De esta forma, se acabaría el supuesto «costo financiero oculto que los malvados empresarios hacían pagar al consumidor».

La medida iba a ser un beneficio neto para los consumidores. No perdían nada en cuotas, pero ganaban si pagaban al contado. Además, toda la operación sería más transparente.

El resultado fue muy distinto. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Elypsis sobre 12.000 productos, los precios, solo en el 45% de los casos bajaron un mero 5,7%, mientras que en otro 18% subieron un 5,5%.

El primero de febrero comenzó a funcionar la nueva iniciativa del gobierno, «precios transparentes», que buscaba darle claridad a los costos de financiación para los consumidores, especialmente en los casos de las «cuotas sin interés».

En la ciudad de Las Flores solo las tarjetas de crédito local financian  en cómodas cuotas los bienes,  en tanto que el resto  de según los comerciantes “el banco todavía no especifica los intereses que  cobra por el uso, y en algunos casos parten desde el 3 % de financiación”. Poco y nada se sabe del precio  final de los productos porque en vidriera no bajaron los precios, ni piensan hacerlo así lo declaran los comerciantes.

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