Patrimonio Histórico: Cuando “La súper, súper aventura llegó a Las Flores”
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Corriá el año 1975 cuando llegaron estos artistas, según nos cuenta Ricardo “pucho Mantovano” que comenzó como acomodador del Cine Español y llegó a administrarlo. Pucho conocía al dedillo cada rincón de la sala, acompañaba al público que no llegaba en tiempo y forma, con su linterna y paño para repasar la butaca -en algunos casos- sin dudas, gran dedicación, en la otra tenia los trípticos que hablaban de los próximos estrenos. Llegaba a la línea de butacas, donde ya conocía ante mano a donde le gustaba sentarse cada espectador y dicha actitud era retribuida con una propina.
Luego de instalarse el cinemascope, gran innovación en la década del 60´ donde fueron sacados los palcos, -aunque para muchos no fue la mejor idea por lo que afecta al patrimonio histórico-, pero la realidad de la época lo necesitaba, el cinemascope necesitaba de todo el ancho de la sala que con inmensos lentes se proyectaba en una pantalla envolvente y con pintura perlada, mas las maquinas inglesas Kershaw daban una imagen con un contraste único –excepción en la zona-, dichos palcos obstruían la proyección.
En la década del 70´, era normal que las películas taquilleras llegasen con un inspector, que con cuenta ganado en mano, marcaba cada entrada que era cortada en el ingreso a la sala, detrás de esto, también en forma excepcional llegaban los actores. Fue así que en el año 1975 en promoción y gira nacional, acompañando las latas de celuloide, llegaron Julio de Grazia (Mojarrita) – Armando Bó (Tiburón) y Ricardo Bauleo (Delfín). Seguramente un motivo más para ir al cine. En la imagen: Julio de Grazia – Ricardo Mantovano – Victor Bó – Ester Caquineau – Ricardo Bauleo.
Por Ernesto «chino» Varela
