«Es como venderles chocolates a los suizos»: un aceite de oliva producido en la Patagonia se exporta a la meca de la olivicultura
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En ese paisaje dominado por la industria hidrocarburífera, Servicios Neuquinos (SeNeu) desarrolla un proyecto agropecuario diversificado sobre 1.200 hectáreas, de las cuales unas 650 ya son productivas. Allí conviven forestación, pasturas, ganadería, viñedos y, como actividad estelar, la olivicultura, que alcanza niveles de rendimiento y calidad que permiten exportar aceite de oliva a España, la meca mundial del sector.
“El campo tiene muchas producciones, pero de todas, la que mejor se expresa es el olivo. Es una producción pareja, estable y con una calidad de aceite muy alta”, resumió el ingeniero agrónomo Pablo Roldán, gerente del proyecto productivo de SeNeu, responsable del manejo integral de distintas actividades de la empresa.
Olivicultura en la Patagonia: aceite de oliva en Vaca Muerta
La historia olivícola de SeNeu comenzó en 2009, con apenas 1,2 hectáreas implantadas a modo de prueba. Los resultados fueron tan positivos que, dos años más tarde, la empresa decidió avanzar con un proyecto a escala. Hoy el establecimiento cuenta con 80 hectáreas de olivos, de las cuales 50 están en plena producción, mientras que las 30 restantes corresponden a una plantación joven iniciada entre fines de 2024 y comienzos de 2025.
El esquema varietal está claramente definido: Arbequina y Arbosana representan cerca del 90% del total, en una proporción aproximada de cuatro a uno, mientras que el 10% restante corresponde a Picual. “La Picual es una aceituna grande, rinde muchos kilos, pero como aceitera es menos eficiente: te da 12 a 14% de aceite, contra el 20 a 25% que logramos con Arbequina”, explicó Roldán.
Los olivares se conducen bajo un sistema súper-intensivo en espaldera, con distancias de cuatro metros entre filas y 1,5 metros entre plantas en Arbequina-Arbosana, lo que permite la cosecha mecanizada con máquinas cabalgantes. En Picual, por el mayor porte del árbol, se utilizan marcos más amplios y la cosecha se realiza con vibrador de tronco y recolección asistida.
Los rendimientos alcanzados están muy por encima de los promedios tradicionales. En la campaña 2024, SeNeu cosechó 835 toneladas de aceituna, un récord histórico para el establecimiento. “El promedio fue de casi 17 toneladas por hectárea, y tuvimos cuadros de 20 a 25 toneladas, algo que incluso técnicos de Cuyo nos dicen que allá no logran de manera sistemática”, destacó Roldán.

El manejo nutricional es una de las claves. La empresa realiza análisis foliares todos los años y aplica fertilización mayoritariamente por vía radicular, a través del riego. “La aplicación foliar es un refuerzo. El fuerte se lo tenés que dar por la raíz”, señaló. Esa estrategia permitió, además, atenuar el añerismo típico del cultivo.
El resultado del meticuloso manejo, que incluye podas, está a la vista: plantas vigorosas y plantaciones cuya prolijidad impacta, sobre todo vistas desde el aire.
El aceite de oliva producido en la Patagonia que llega a España
Toda la aceituna producida en SeNeu tiene un único destino: la elaboración de aceite de oliva extravirgen en su propia planta. No se produce aceituna de mesa. El rendimiento aceitero promedio ronda el 20%, con picos del 25% en Arbequina bien madura.
La calidad del aceite es el diferencial que explica el principal hito del proyecto: la exportación a España. “Es como venderles chocolates a los suizos”, graficaron desde la empresa. Tras un primer envío experimental a Chile, la firma logró consolidarse en el mercado español, que hoy absorbe alrededor del 40% de la producción, mientras que el resto se comercializa en el mercado interno, principalmente en Mendoza.
España no solo es el mayor productor mundial de aceite de oliva, sino también uno de los mercados más exigentes. “Los españoles compran nuestro aceite para mezclarlo con el de ellos. Nosotros producimos a contraestación, con polifenoles y estabilidad muy altos. Esa es la clave”, explicó el gerente.
«Los españoles compran nuestro aceite para mezclarlo con el de ellos.»
Pablo Roldán, gerente del proyecto productivo de SeNeu.
El respaldo técnico confirma esa percepción. Según el ingeniero agrónomo Juan Kiessling (INTA), el aceite de oliva obtenido en Neuquén presenta niveles de polifenoles cercanos a 194 ppm, muy superiores a los registrados en zonas tradicionales como San Juan, y un alto contenido de ácido oleico, parámetros directamente asociados a calidad, estabilidad y valor nutricional.
SeNeu intentó avanzar en el mercado minorista con marca propia, pero la experiencia fue breve. “Meterse en comercialización requiere otro equipo. Hoy nuestro negocio es producir bien y vender a granel”, admitió Roldán, sin descartar que el esquema pueda revisarse a futuro.

