La Buena Noticia: hasta 300kw transmitidos a través del asfalto a un coche en marcha
Si hay algo que echa para atrás a mucha gente a la hora de dar el salto al salto eléctrico es la temida ansiedad por la autonomía. Ese runrún de pensar que, como te despistes, te vas a quedar tirado en mitad de la autopista buscando un enchufe. Y aunque cada vez hay más cargadores y los coches llegan más lejos, tener que planificar cada viaje alrededor de una toma de corriente no es precisamente la libertad que nos prometía el automóvil. Pero, ¿y si pudieras recuperar energía mientras conduces, sin parar, sin cables y sin tener que pensar en ello? Pues eso es justo lo que Francia ha puesto a prueba en un tramo de la autopista A10 a unos 40 kilómetros al suroeste de París. El proyecto se llama «Charge as you drive», y ha convertido 1,5 kilómetros de asfalto en un gigantesco cargador inalámbrico para coches eléctricos en movimiento. Y los primeros resultados son de los que ilusionan: han transmitido más de 300 kW de potencia pura y más de 200 kW de media a cuatro vehículos circulando en tráfico real. Cualquiera que tenga un cepillo de dientes eléctrico o un móvil con carga inalámbrica ya conoce el principio: la inducción electromagnética. Bajo ese kilómetro y medio de la A10 se han enterrado 900 bobinas de cobre que generan un campo magnético. Cuando un vehículo equipado con una bobina receptora pasa por encima, ese campo induce una corriente que se transfiere de forma inalámbrica a la batería. Sin enchufar nada. Magia, pero de la de verdad. Para que te hagas una idea de la salvajada de potencia que manejamos, el cargador inalámbrico de tu móvil ronda los 15 vatios. Este sistema llega a los 300.000 vatios. Eso es más que un Supercargador V3 de Tesla (250 kW) y se acerca a los nuevos V4, pero con la diferencia de que aquí el coche va lanzado a velocidad de autopista. Detrás de la tecnología está la empresa israelí Electreon, y no es una recién llegada: tiene proyectos de carreteras eléctricas en cerca de una decena de países, incluido el primer tramo público inalámbrico de Estados Unidos, en Michigan. Que el sistema aguanta esa potencia de forma continua y segura bajo tráfico real lo han certificado tres laboratorios independientes de la Universidad Gustave Eiffel, tras casi dos años de pruebas previas en laboratorio y circuito cerrado.
Fuente: Autonoción
