La Buena Noticia: un yogur podría ser un aliado contra el cáncer de mama
Un yogur desarrollado en Tucumán mostró resultados alentadores como complemento de la quimioterapia en un modelo experimental de cáncer de mama metastásico. Elaborado con dos bacterias lácticas seleccionadas por su capacidad para regular las defensas del organismo, el yogur redujo las metástasis pulmonares, atenuó la pérdida de peso y ayudó a preservar el intestino durante el tratamiento. El estudio se realiza en el Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA), instituto que depende del CONICET. La investigación es desarrollada por Nicolás Cerasuolo, licenciado en Biotecnología y doctorando en Bioquímica de la UNT, bajo la dirección de María Alejandra de Moreno y la codirección de Jean Guy LeBlanc, director de CERELA. Ambos son investigadores del instituto. El yogur fue elaborado con dos bacterias lácticas de la colección de CERELA: Streptococcus thermophilus CRL807 y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus CRL864, que ya habían sido estudiadas por sus efectos sobre el sistema inmune.“Tenemos un yogur producido con bacterias cuyas propiedades estudiamos previamente”, explicó De Moreno. A partir de ese conocimiento, el equipo estudió el yogur en un modelo experimental de cáncer de mama metastásico tratado con capecitabina, un medicamento utilizado en quimioterapia. La pregunta fue si el alimento podía actuar como adyuvante, es decir, como un complemento del tratamiento que ayudara al organismo a afrontar mejor la enfermedad y la terapia. Uno de los principales resultados del trabajo de Cerasuolo se observó en los animales que recibieron el yogur junto con la quimioterapia. En ellos se registró una menor extensión de las metástasis en los pulmones, una pérdida de peso menos marcada y una mejor conservación del intestino durante el tratamiento. También se observaron modificaciones en la respuesta de las defensas del organismo. Los investigadores realizaron además pruebas de laboratorio para analizar qué ocurría con las células tumorales. En esos ensayos observaron que sustancias relacionadas con las bacterias utilizadas en el yogur disminuían la capacidad de las células tumorales para sobrevivir y desplazarse. En algunos casos, estos efectos se mantuvieron o se potenciaron al combinarlos con la quimioterapia.
Fuente: Medios UNT
