La Buena Noticia: «Tango Salud», un espacio de terapia y recreación para personas con Parkinson
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En una entrevista cargada de sensibilidad y ciencia, la profesora de danza y terapeuta, Laura Segade, detalló en Cadena 3 la labor de Tango Salud, una iniciativa que desde hace 15 años utiliza la danza rioplatense como terapia para personas con Parkinson. El proyecto, que integra a un grupo de neurólogos e instructores, cobró notoriedad global tras ser destacado por el diario The New York Times por su efectividad en el tratamiento de esta enfermedad neurodegenerativa. Para Segade, la clave reside en un cambio de identidad: en sus clases no hay pacientes, sino «bailarines que tienen un diagnóstico de Parkinson». El proyecto nació a partir de una investigación conjunta con el Hospital Ramos Mejía, luego de observar la evolución positiva de una paciente que amaba bailar. La experta describió al tango como una «danza caminada», que ofrece la facilidad de adaptarse a las posibilidades de cada persona, permitiéndoles conectar con un bailarín interno. Esta conexión ayuda a los participantes a recuperar herramientas que luego trasladan a su vida cotidiana, enfrentando un diagnóstico que a menudo impacta de forma traumática en la autopercepción del individuo. Desde el punto de vista clínico, el tango estimula la plasticidad neuronal, un proceso que Segade define como «trazar nuevos caminitos» en el cerebro para reemplazar las conexiones que ya no funcionan correctamente. Los beneficios son integrales: mejoran aspectos físicos, neurológicos, cognitivos y emocionales, ayudando a mitigar algunas de las más de 40 manifestaciones de la enfermedad, como las dificultades en la deglución, la emisión de la voz o la coordinación motora. «Es notable la diferencia; entra un paciente y sale un bailarín», aseguró la docente. Más allá de lo fisiológico, la actividad genera un impacto vital en el plano social y emocional, al sacar a los afectados del aislamiento y la vergüenza que a veces genera el diagnóstico. Al participar en milongas emblemáticas como El Beso, Canning o Marabú, los bailarines se integran en una comunidad donde el Parkinson deja de ser un estigma para convertirse en un desafío compartido. Este entorno de pertenencia es fundamental para fortalecer la identidad y la actitud frente a la vida ante una realidad que suele hacer tambalear la seguridad personal. La propuesta de «Tango Salud» se mantiene abierta a la comunidad a través de clases y entrevistas personalizadas para acompañar el proceso de cada nuevo integrante. Según Segade, la experiencia no sólo transforma a quienes tienen el diagnóstico, sino también a los bailarines asistentes, confirmando que el arte es un recurso terapéutico fascinante. Quienes deseen sumarse a esta experiencia de «neuroplasticidad en el abrazo» pueden contactarlos a través de sus redes sociales y sitio web oficial.
Fuente: Cadena 3
